Existe una característica que es fundamental en un proceso exitoso, se llama “Disciplina”, hay quién sueña con ser y hacer, y hay quién en medio de todas sus limitaciones se dedica a actuar, a hacer realidad eso que tanto sueña.
Si bien la disciplina son el conjunto normas o reglas que al cumplirlas te llevan a cierto resultado, en tu proceso de alcanzar tus sueños tú mismo eres quién las establece y aunque establecerlas no es del todo suficiente, debes concretarlas, cumplirlas.
La disciplina es la gran diferencia entre las personas que alcanzan lo que se proponen y las personas soñadoras.
Muchos piensan que aquello que se proponen es imposible de lograr, cuando aún siquiera se han atrevido a intentarlo, si esto te sucede es porque aun teniendo limites definidos, no te atreves a desafiarlos.
El desafiar tus limites puede provocar miedos, porque entrarás a lugares desconocidos y por lo regular lo que uno desconoce suele provocar incertidumbre, inseguridad, duda, miedo al error; sin embargo, si logras ser constante y disciplinado en el proceso, esos miedos los cambiarás en poco tiempo por seguridad, certeza, tranquilidad y solo existe una posibilidad en tu resultado que es avanzar en el desarrollo de tu sueño.
Cuando desafiamos nuestros limites, nuestro panorama crece, las expectativas son mayores, las oportunidades llegan porque despertamos en nosotros la creatividad, ya que ésta, es una importante herramienta que nos ayuda a desarrollar y gestionar estrategias, que nos permitan avanzar de manera más eficiente.
Al desafiar tus limites, la disciplina te confronta de forma real contigo mismo, quién en realidad eres y quién puedes llegar a ser.
Si logras llegar al escenario de desafiar tus límites, serás tan fuerte que cualquier objetivo que te propongas lo podrás lograr, ya que, como bien lo dice Stephen Covey “La disciplina tiene que ver con crecer” y el crecimiento te otorga la oportunidad de ser cada día mejor, de tener herramientas para ampliar tus propios límites.
Cuando desafías tus limites, pasarás de tu zona de confort a una zona que llamo “zona de riesgo” y el ir avanzando y cumpliendo objetivos, hará que te sientas cómodo en tu zona de riesgo y esta se convierta en tu nueva zona de confort y entrarás a un círculo virtuoso donde podrás desafiar nuevamente tus limites; al cabo del tiempo, te encontrarás en una situación diferente, habrás cumplido objetivos, ya no serás la misma persona, estarás listo para nuevos retos.
Que pasa cuando tomemos actitudes contrarias a la disciplina, por ejemplo, cuando tomamos el papel de víctima, lo que en ese momento sucede es que estamos ahogando las posibilidades de crecer, de ser autosuficientes, limitamos el desafío, nuestros limites actuales no los podremos ampliar, no tendremos la oportunidad de vislumbrar mejores escenarios, encarcelamos en definitiva nuestros sueños, pero lo que es más complicado aún, es que pasarán los años y seguiremos siendo las mismas personas, sin ambiciones, sin progreso, sin un rumbo definido.
Por todo lo anterior, desarrollar hábitos que desafíen tus límites con disciplina, será la base para lograr una vida llena de propósitos cumplidos, de pequeños avances diarios, porque no necesitas comenzar en grande, comienza en pequeño, con los recursos que tienes a la mano, con tus carencias, pero siempre se disciplinado y constante y no tardarás mucho en ver los resultados.
Desafiar nuestros propios límites sin duda será un buen comienzo de una nueva y mejor manera de vivir.